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leyendas del tachira

 

 





Descripcion:
.- Doa Lolita Robles de Mora es personalidad bien conocida en nuestro ambiente pedaggico. Es licenciada en Letras por la Universidad Catlica Andrs Bello Extensin Tchira. Ejerci la docencia directa, en materias de su especialidad, en nuestros institutos locales por unos cuantos aos. En todos estos institutos dejo bien sentado su sentido de la responsabilidad profesional; su sentido de la influencia de la ctedra sobre la formacin de los jvenes; su sentido, siempre ejemplar, del compaerismo.

.- Cuando la Profesora Robles de Mora tuvo que dejar la docencia directa, por motivos completamente extraos a su voluntad, oriento su servicio pedaggico en otra direccin. La del libro de texto destinado al conocimiento de la lengua y al de la correspondiente literatura. Con varios de estos textos nos ha regalado a todos, en una labor de dedicacin investigativa, de anlisis, de divulgacin de todo cuanto hace relacin con la enseanza del idioma.

.- Simultneamente con la tarea de los textos, Doa Lolita Robles de Mora ha venido desarrollando otra. Consiste esta en la investigacin, la acumulacin, el estudio y la seleccin de las leyendas populares del Tchira. Nuestra diligente colega comenz, en este campo, como quien no quiere la cosa. Por pura y simple curiosidad. Y, a medida que se fue adentrando en esta cantera de la imaginacin colectiva tachirense, se fue apasionando mas y ms por la faena; hasta que llego el momento decisivo. El momento decisivo de someter el resultado de su pesquisa a la prestancia del libro. Son tan gratas, a veces tan sorpresivas tambin, las leyendas populares de nuestra regin, que, de manos de nuestra autora, mal podan conquistar otro mejor destino.

.- La seora Robles de Mora, pues, dadas las circunstancias que originaron su retiro de la docencia, ha realizado una labor extraordinaria en relacin con las Leyendas del Tchira. Las ha encontrado, en ciertas ocasiones no muy numerosas, hechas y derechas; las ha escuchado, en forma verdaderamente eventual en los sitios ms inesperados; las ha pedido mas de una vez a los colegas y a los amigos; se las ha escuchado contar, en esa lengua arcaica de nuestros archivos y en nuestros libros. Ya con ellas en la mano, o las ha limpiado de elementos extra estticos o les ha reelaborado casi en totalidad; o las ha reducido a la unidad necesaria definitiva.

.- Todo esto lo ha realizado Doa Lolita Robles de Mora sin ninguna prisa y sin ninguna pausa. Sin la menor preocupacin por la originalidad. Solo, eso s, con la conviccin pedaggica de estas leyendas les van a ser de sobre manera tiles tanto a los profesores que ensean la lengua que hablamos cuanto a los estudiantes que se afanan por llegar a su dominio. Y, desde luego, con alegra personalsima: la de darnos una imagen del Tchira que permaneca desconocida para todos.

.- Nos referimos a la imagen del Tchira en redondo y a puerta cerrada, como deca el Caballero de la Triste Figura, porque nuestra investigadora, para comprender sus leyendas, ha puesto los pies espirituales en todos los rincones tachirenses. Tras el encanto de una laguna remota; tras el espanto que recorre una aldea entre gallos y media noche; tras la huella medio misteriosa que dejo un cacique en el cruce de dos caminos; tras el ruido de armaduras con que, mas all de la media noche, en algunos lugares parece identificrsenos el alma errante de un conquistador. Y estos hechos, con su poco de historia y su mucho de imaginacin, han sido verificados por la seora Robles de Mora en todas partes. Lo mismo en el apartado Pregonero que en la vecina Tariba; igual en la siempre gentil y siempre potica ciudad de La Grita que en la buclica y cafetera santa Ana; en Colon y en San Antonio; en los heroicos Capachos y en el idlico Cordero; Y en nuestra propia y entraable Aldea en la Niebla.

.- Leyendas del Tchira, de esta manera, es libro que habr de solazar por igual a colegas y a periodistas, a historiadores y a escritores de toda laya, a estudiantes y a lectores comunes.

.- Unos y otros encontraran en sus paginas la imagen de Tchira que decamos. Una imagen que se levanta, sin la menor petulancia, de cada una de estas deliciosas leyendas de Doa Lolita Robles de Mora, escritas con sencillez cristalina como para que lleguen a cumplir en verdad la doble finalidad que la autora, tal vez sin pensarlo muy claramente, les tiene asignada: estimular, desde el punto de vista mas exigentemente didctico, la sensibilidad y la inteligencia del estudiante; Y deleitar, desde el punto de vista mas estrictamente tachirense, a todos los lectores posibles.

.- Un grupo de estudiantes sali un sbado, antes de las vacaciones de Navidad. Haban organizado una fiesta pro-graduacin en el bar de Las mericas. Desde las siete de la noche comenzaron a llegar muchachas y muchachos. Pronto la fiesta estuvo animada y numerosas parejas bailaban en la pista.

.- Gerardo, un joven oriental, alto y moreno, deambulaba de mesa en mesa, conversando y gastando bromas. Por ultimo se sent en un rincn y hablaban animadamente. Una joven de ojos melados y cabello castao estaba a su lado. De vez en cuando bailaban y l, alegre, hacia figuras y pases que eran el asombro de sus amigos, pues lo consideraban un muchacho tmido. Bailaba suelto o pegado, caminaba de ac para all y pareca enamorar a alguien. Sus compaeros crean que estaba bajo los efectos del alcohol, posiblemente Gerardo se haba pasado de palos, por eso hablaba solo, gesticulaba y bailaba; ellos no vean a la bella joven que lo acompaaba.

.- Tomados de las manos unas veces, otras abrazados, cruzaron a Rubio hasta llegar a la placita del Rotary. Se besaron repetidas veces y l, galante, se quito el saco y se lo coloco a Marisa para protegerla del fro. Se despidieron con un Hasta maana, mi amor!. Y Gerardo regresa al lugar donde estaban sus amigos.

.- A pasos largos recorri las calles de Rubio hasta llegar a la plaza del Rotary Club. Decidido se dirigi a la casa y llamo. A los pocos minutos una seora de edad mediana abri la puerta.

.- Que ocurre?. Me parece muy raro que Marisa no se encuentre en la casa si hace unas horas yo la acompae hasta aqu. Por el camino me dijo que tenia fro y me quite el saco y se lo puse. Le paso algo?.

.- Seguidamente se levantaron y caminaron hasta llegar a la cuesta del cementerio. Gerardo segua a la mama de Marisa como si estuviera sonmbulo. La impresin recibida fue tan grande que no poda reaccionar, no salan del estupor, crea estar soando.

.- Cerca de san Juan de Colon, en un lugar llamado Peronilo haba una hacienda semejante a un paraso. rboles frutales rodeaban la casa y ms all cafetales, palmas, palmas variadas y por entre peas se deslizaban susurrante la Quebrada Blanca, de aguas frescas y limpias.

.- La seora Teresa envi a su hija Gladys con la muchacha del servicio a recoger unas chamizas secas entre los cafetales. Las dos nias se entretuvieron cogiendo palitos secos mientras hablaban. Distradas no se dieron cuenta que se haban alejado de la casa. Se disponan a tomar agua en la quebrada cuando vieron asustadas que detrs de unas rocas un mono corpulento y peludo les hacia seas con las manos de que se acercaran. Su cabeza casi humana, de cabellos largos y enmaraados le tapaban los ojos y la cara. Con gestos la llamaba insistentemente y lanzaba unos sonidos guturales que queran ser expresivos:

.- Las dos nias salieron corriendo y llegaron a la casa azoradas. Una vez que se hubieron tranquilizado le contaron a doa Teresa que haban visto un mono grande peludo detrs de las rocas. Doa Teresa no hizo ningn comentario, esperara a la noche cuando estuvieran todos reunidos.

.- Esta maana cuando las nias Gladys y Rosalba buscaban chamizas, se llegaron hasta las rocas de la Quebrada Blanca. Detrs de una piedra vieron la cabeza de cabellos largos y revueltos como una tela de araas que le cubra los ojos. Era alto. Sus ojos apenas se vean pero sus ademanes y gritos guturales eran semejantes a los humanos. Y continuo:

.- Desde hace muchos aos se comenta en esta zona la historia de Mariela. Era una muchacha joven y sencilla, bella y lozana como las flores de nuestras montaas. Sus dieciocho aos lucan en todo su esplendor. Un da fue a lavar la ropa a la quebrada y desapareci misteriosamente. Sus hermanos encontraron la ropa lavada en una piedra de la orilla, pero de Mariela no pudieron saber nada. Desapareci sin saber como y nadie pudo averiguar su paradero. La buscaron por todas partes, la llamaron, pero todo fue en vano.

.- Mariela haba terminado de lavar la ropa y se dio cuenta que la observaban, levanto la cabeza y vio un mono corpulento y peludo que la alzaba y se la llevaba montaa arriba. Fue tal su estupor que no tuvo fuerzas para gritar ni para desprenderse de los poderosos brazos que la raptaban. Corran entre los palmares montaa arriba y no se detuvo hasta llegar a una cueva que tapaba su abertura con una enorme piedra y gran variedad de palmeras. Desde lejos nadie poda imaginar que all arriba hubiera un espacioso y caldeado recinto. Las paredes eran roca caliza y a un lado haba una hendidura por donde penetraba la luz y el aire. En un rincn haba un montn de hojas y ramas secas, semejantes a un mullido colchn. Al otro lado frutas frescas: dtiles, cambures, mamones, aguacates y mangos.

.- Mariela se dio cuenta de la situacin. Esa seria su casa y no sabia por cuanto tiempo, seria difcil escapar de las redes del simio. Este le deca por seas que comiera fruta. Le trajo un racimo de mamones y la empujo suavemente hasta el montn de hojas y la sent.

.- Paso mas de un ao, la familia de Mariela la daba por muerta. No se imaginaban que ella estaba a pocos kilmetros de su casa, secuestrada por un mono que la mimaba y vigilaba con celo. Todos los das le traan frutas frescas y de vez en cuando prendas de ropa que coga sin ser visto, de los tendederos en las haciendas cercanas. Ella haba intentado escaparse, pero sin resultados. El mono vigilaba todos sus movimientos y cuando sala de la cueva volva encendida. No haba caminos ni senderos y todo a su alrededor pareca igual. Cerca haba un manantial que iba a la quebrada. All iba a baarse Mariela y a tomar agua. Coga hojas anchas y escriba con un palito:

..- Paso la hoja a su amigo y siguieron pescando. Se olvidaron del asunto. Das despus el mismo grupo de amigos se baaba en el ro. Uno de los jvenes encontr otra hoja verde con el mismo mensaje. Cuando se la iba a mostrar a sus amigos estos le ensearon otras con la misma leyenda.

.- Notificaron a las autoridades y organizaron una expedicin ro arriba. Al llegar a la Quebrada Blanca estuvieron indecisos si seguir curso del ro o el de la Quebrada. Conversando un rato y luego pensaron que la Quebrada venia de un cerro Los Palmares. Acamparon a la orilla y al amanecer continuaron la marcha en ascenso. La vegetacin tupida por multitud de variedades de palmas, desde la enana hasta la corpulenta.

.- Cerca de la naciente encontraron a Marisela lavndose. Su cuerpo delgado y frgil no lucia la frescura de tiempos atrs. Su cabello greudo y su tez plida dejaba traslucir su mala alimentacin. Los miro asustada.

.- Debe estar por ah cerca, sale siempre a las montaas a buscar frutos para nuestra alimentacin. Si los ve se pondr furioso, tengan cuidado, es corpulento y fuerte.

.- En esos momentos llegaba un gran primate. Al verlos comenz a gritas desaforadamente a la vez hacia gestos. La cabellera enmaraada le caa sobre la cara y un tupido pelo le cubra todo el cuerpo. Cuando se dio cuenta de que se llevaban a Mariela fue a la cueva y saco a los dos monitos. Los levantaba y emita sonidos guturales, as llamaba la atencin de Mariela para despertar sus sentimientos maternales. Como ella y los jvenes prosiguieron la marcha cogi a sus hijos y con las uas los desgarro, luego ensangrentado, los mostraba a la muchacha. Mariela horrorizada segua caminando casi sin fuerzas. El mono segua gritando y desgarrando a sus hijos que luego levantaba. Ellos siguieron su camino. Mariela se desmayo y se la llevaron alzada hasta el pueblo. Con la mala alimentacin y el sufrimiento haba perdido sus fuerzas. No le quedaba nada de la frescura y lozana de tiempos atrs.

.- Cuando doa Teresa termina el relato todos quedaron mudos. Saban que por aquellos contornos desde hacia muchos aos merodeaba un mono de gran tamao. Historias como esta se las haba escuchado a sus padres y a sus abuelos.

.- La ninfa Mauri no atenda a los requiebros del grandulln. Un da este despus de visitar a su amada y recibir su negativa, entro de golpe en el volcn y la tierra se sacudi violentamente causando estragos en las poblaciones de San Antonio, Urea, Capacho, Lobatera y Ccuta. Era la una de la tarde del 18 de mayo de 1.875.

.- La ninfa Mauri estaba sentada cerca del nacimiento de La Quebrada seca. Sus delicados pies jugueteaban con las aguas cristalinas y de vez en cuando se miraban en ellas; peinaba sus cabellos de brisa y espuma. Sinti que la tierra se mova y se agarro fuertemente a la piedra donde estaba sentada. Pens en el gigante y se dijo.

.- Viajo con la luz y la brisa y solo vio desolacin, ruina y ciudades destruidas. Vago horas y horas. En la tarde, extenuada y triste llego a La Quebrada Seca. Su pensamiento volaba hasta los hogares destruidos, hasta las familias llorosas y hurfanas. Se sumergi en las aguas frescas del riachuelo y se dejo llevar por la corriente. Una vez que hubo recuperado sus energas, peino sus cabellos ondulantes de luz y espuma y cubri su nacarado cuerpo con una leve tnica de algas. Seguidamente vol hacia el volcn apagado.

.- Muratn!.... Muratn!.....,grito cuando sus leves pies tocaron la tierra caliente; - acto seguido se sent en una piedra debajo de unos frondosos rboles. El sol poniente resbalaba entre sus cabellos y les daba tonalidades refulgentes.

.- Te das cuenta del alcance de tu enojo?. He vagado toda la tarde por la zona afectada hasta caer exhausta. He comprobado como se destruyeron ciudades y caseros. He llorado con los humanos la perdida de sus familiares y he llegado a mi morada desconsolada. Como se puede causar tanto dao en tan poco tiempo?. No te condueles de ellos?.

.- Si amada, pero ya nada se puede hacer aunque este arrepentido. El dolor es irreparable. Dime, inefable Mauri que quieres que haga?. Soy tu fiel esclavo, lo que tu ordenes se cumplir inmediatamente.

.- Y en efecto, cuatro manantiales surgan de la tierra a poca distancia uno del otro. Los cuatro eran distintos y sus aguas unas viscosas, otras cristalinas, iban descendiendo de la montaa hacia la planicie. Mas adelante estas aguas recibiran los nombres de La Virgen, La Kerosene, La Cerada y La Vichy.

.- A los pocos instantes surgieron cuatro manantiales de aguas calientes que brotaban en distintos lugares del cerro hacia el poblado. Con los aos llamaran a estos manantiales: La Pringue, la San Roque, La San Rafael y La Hedionda.

.- Gracias, Muratn, Ojala los habitantes de esta zona sepan apreciar el incalculable tesoro de estas aguas!, Ojala sepan cuidarlas y conservarlas por millones de aos!.

.- Bajando de la Grita a Seboruco se encuentra la Piedra de Lima, Mas arriba una cueva que recibe el mismo nombre. Dos enormes bejucos cuelgan desde lo alto de la cueva a la piedra y en el centro se ve un ovejo acostado de lanas enmaraadas y sucias del atardecer colocan sobre sus patas delanteras. Las luces del atardecer colocan irisaciones rosado-amarillentas en su cuerpo lanudo. Rocas escarpadas y entre sus resquicios algunas malezas que sobreviven a las inclemencias del sol.

.- Movidos por la curiosidad organizamos excursiones a la Piedra de Lima. Subimos por un sendero escarpado entre lajas grisceas hasta alcanzar la cumbre. De all entre piedras y malezas, fatigosamente llegamos a la cueva. Pequeos arbustos y piedras. El ovejo que dorma placidamente en la tarde haba desaparecido. Dicen que es una cueva encantada y no nos atrevemos a penetrar en ella. Pasamos el da merodeando por las cercanas. Despachamos nuestros avios y sin prisa comenzamos el descenso. Las piedras del camino estaban lisas y resbaladizas, caminamos unos tras otros. Jadeantes llegamos a la carretera. Nos alejamos un poco y contemplamos el panorama. Identificamos la piedra y la cueva, estaba dormitando el ovejo encantado.

.- Volvimos en varias ocasiones: rastreando el cerro, la cueva, las piedras y siempre con los mismos resultados. Desde abajo lo veamos acostado y con sus lanas sucias de color gris amarillento.

.- Una calle en las afueras del pueblo, que a pesar de estar asfaltada presenta muchos huecos y desniveles. El cementerio, un lugar ttrico, rodeado de un muro de tierra pisada, medio derruido y apuntalado en algunos lados con columnas de cemento. Del interior, sobresalen por las altas paredes sin pintar: pinos tristes, rboles ornamentales y enredaderas. La gente del pueblo no transita por esta calle, aunque tarden mas, dan la vuelta y pasan por otro sitio. Si por casualidad tienen obligatoriamente que cruzar este paraje lo hacen en grupo. Dicen que salen espantos de da y de noche. Esto corre de boca en boca y cuando llega a Palmira un nuevo habitante enseguida lo ponen al corriente de la situacin.

.- Son las seis y media de la tarde y comienza a oscurecer. Apenas unas luces rosadas se ven hacia el oriente. Juana mira para todos lados; la calle esta desierta. Se alegra porque en su misma direccin viene un caballero de porte distinguido. Se acerca. Ella lo espera y le dice:

.- Se iniciaba un ao escolar. Beatriz comenzaba su primer ao de trabajo como maestra. Pocos meses atrs se haban graduado como bachiller docente y desde Mrida se haba trasladado a San Juan de Colon.

.- Muy temprano llego al Grupo Escolar Francisco de Paula Reina y se presento en la direccin del plantel con sus credenciales. Fue muy bien acogida y sus compaeros la invitaron a conocer el grupo. Cuando pasaron por el jardn le mostraron una gran piedra. La invitaron a subirse. Ella subi y se sent sobre la piedra para contemplar sus petroglifos: serpientes enrolladas y comenzando a desenrrollarse, caras de indios. Quien sabe que extrao mensaje..?

.- Hace muchos aos la piedra estaba un poco mas all. Dicen que al edificar esas casas del frente la piedra estorbaba y la enterraron. Ese da la tormenta y la lluvia amenazaron con destruir a Colon. Estuvo lloviendo hasta que desenterraron la piedra.

.- Cuando construyeron el Grupo Escolar la rodaron un poco para que quedara en sus jardines. Pero dicen que siempre que han intentado moverla se desencadena una tempestad. Las centellas cruzan los aires en todas direcciones acompaadas de estrepitosos truenos y lluvia torrencial que a diario la visitan, algunas como tu, para quedarse con nosotros.

.- Es una de las pocas reliquias que tenemos de nuestros antepasados los indios Chinatos de la tribu de los Caribes. Debemos conservarla con respeto y admiracin. Es una lastima que no se haya podido descifrar el significado de estos grabados.

.- Hace mas de sesenta y cinco aos en la ciudad de San Juan de Colon solo haba una casa de dos pisos y estaba ubicada en la Calle real. Era una ciudad apacible. La brisa susurraba al mover sus airosas palmeras y estas despeinaban sus penachos. En las noches nadie transitaba por sus calles. Las casas se alumbraban con carburo.

.- Eran las tres de la madrugada. La noche estaba estrellada cual si centenares de cocuyos surcaran los aires. Se escuchaba el concierto de grillos y ranas. Las luces de las calles estaban apagadas al igual que de las casas. Timoteo cruzaba la Calle Real con destino a su casa, despus de una noche de parranda con sus amigos. Venia haciendo eses a causa del alcohol. Silbaba y hablaba solo:

.- Por el balcn se vea una lmpara de carburo que iluminaba la habitacin. Cerca, una mujer con una pierna levantada se quitaba una media de seda. Mostraba unas piernas bien torneadas y esbeltas. Se quedo embelesado mirando. Dio un paso para arriba, otro para abajo, luego para ver mejor dio un paso al frente al tiempo que exclamaba:

.- Sin pestaar vio como la mujer se haba quitado una media, levantaba la pierna para quitarse la otra. Timoteo tomo mejor ubicacin para no perderse nada. Se agacho un poco y cuando ms absorto estaba contemplando las piernas de la mujer exclamo:

.- Al momento la pierna se alarga, se alargo hasta dar con Timoteo y empujarlo. Como estaba medio agachado y bajo los efectos del aguardiente, perdi el equilibrio y cayo al suelo. Se incorporo rpidamente al tiempo que deca:

.- Hace cincuenta aos el Pasaje Acueducto era tranquilo. En las noches muy pocas personas transitan por l. Era raro or pasos despus de las doce de la noche.

.- Miraron por un agujero de la puerta y ante ellos cruzo un jinete envuelto en una capa oscura, su figura esbelta se dibujaba en la noche. Montaba una potranca alazana; Pareca que sus cascos no tocaban el piso y sin embargo cada vez que las herraduras tocaban el suelo echaban chispas y pequeas llamaradas que alumbran la calle oscura.

.- Quin sabe! - exclamo Nicols.- Lo cierto es que de vez en cuando se aparece La Potranca del diablo y recorre el Pasaje Acueducto desde el Liceo Simn Bolvar hasta la parte alta, perdindose en la montaa. Nadie la conoce ni sabe por que se aparece en las noches oscuras. Todos la temen y la llaman La Potranca del Diablo.

.- Cerca de Michelena, por una carretera entre paramos, valles y precipicios se llega a Boca de Monte. Si continuamos la va salimos al pramo de El Zumbador. El casero entre montaas, de clima fresco, amanece cubierto por la bruma. Cuando esta descorre su cortina se ven casitas blancas y el grupo escolar rodeado de pinos, sauces y eucaliptos. Por el camino nos detenemos a comprar cuajadas envueltas en hojas de bijao.

.- Nos cuentan que la quebrada que esta antes de llegar a Boca de Monte, tenia hace tiempo un pozo que llamaban la Laguna Encantada, porque todo el que se acercaba a l desapareca.

.- Hace, aos cuando hicieron la carretera Michelena - El Zumbador, desapareci uno de los obreros que trabajaba en la va. Lo buscaron por todas partes y nadie supo dar razn de l; Pero, al hablar con los lugareos y saber que eran muchos los animales y persona perdidos, decidieron secar el pozo. Para ello desviaron el cauce de la quebrada y este al no tener agua que lo surtiera, se fue secando.

.- Cuando estaban casi seco, los obreros que trabajaban muy cerca de all fueron hasta el pozo y vieron en el centro de l a una gran culebra de agua de unos siete metros de largo, que enrollada dorma placidamente. Era una enorme culebra anaconda de color pardo aceitunado y manchas negras. Posiblemente estaba haciendo la digestin de su ultima presa.

.- Hace aos que terminaron la carretera. Boca de Monte ha ido creciendo. La belleza de sus paisajes atrae a los turistas; Pero nadie transita a pie por las cercanas de la quebrada y del pozo encantado. Dicen los campesinos del lugar que transitan por estos hermosos parajes, que en algunas noches cuando la luna es clara, se ve a la orilla de la carretera cercana a la quebrada y al Pozo Encantado, una gran culebra negra semi enrollada y en posicin vertical la cabeza, con los ojos refulgentes como si fueran de fuego y una lengua brillante y larga.

.- El cielo azul marino tachonado de estrellas era la nica nota brillante de aquella noche oscura. A la vera del camino se alineaban los rboles y matorrales semejantes a encapuchados en procesin. La carretera en ascenso alumbraba solo las luces de los automviles que de tarde en tarde pasaban por el lugar. Las casas de los alrededores estaban apagadas. Todo era quietud, apenas se oa el croar de las ranas y de los sapos cerca de la quebrada. Eran las doce de la noche.

.- A pesar de que su familia le dijo que no transitara la carretera de San Cristbal a Santa Ana despus de la media noche, se haban empeado en volver a su casa, el no crea en cuentos ni leyendas.

.- Paso el puente de la quebrada La Ratona y cuando comenzaba a subir la cuesta noto que el automvil se volva pesado, como si le hubieran echado cien costales de plomo. Le pareci extrao ya que la maquina estaba en perfectas condiciones y el tablero no tenia ninguna luz indicadora de fallas. Las ruedas patinaban como cuando hay agua o aceite en el pavimento, sin embargo todo estaba seco. Paso a una velocidad ms potente y con los mismos resultados. Que raro?, - pens, - no tiene fallas mecnicas y sin embargo amenaza con detenerse y el volante se hace cada vez mas pesado. No me gustara quedarme detenido a estas horas en este lugar.

.- Un tenue rayo de luz como de una estrella fugaz, penetra por una de las ventanas traseras. Miro por el espejo retrovisor y vio sentada en el asiento posterior a una mujer esbelta y rubia vestida con sutilsimos tules. Su atrayente belleza estaba envuelta en u halito de suave luz. Rafael se frota los ojos y sigui viendo por el espejo a la hermosa dama. En esos momentos record a la Venus de Botticelli.

.- Se tranquilizo un poco. Estaba llegando por al poblado, se vean casas diseminadas a ambos lados de la carretera. Iba muy despacio pues el automvil se le hacia muy pesado.

.- Oy como la puerta trasera del carro se abri y se volvi a cerrar. Miro por el espejo y en el asiento no se encontraba ya la mujer, estaba frente al cementerio. A Rafael se le erizaron los pelos del miedo y acelero....

.- Con el tiempo averiguo que Gabriel muri hace algunos aos en un accidente en el puente La Ratona. La quebrada iba crecida y no encontraron su cuerpo para darle cristiana sepultura. Por eso ella se aparece en el puente y acompaa a los que van solos hasta el cementerio.

.- Un joven espigado, blanco, de cabello corto entra en la parte posterior de la camioneta y se sent en el suelo al lado de unas cajas. El joven con cara de nio portaba el uniforme de los soldados.

.- Dejaron atrs la llanura y comenzaba a divisarse la cadena de las montaas. Una brisa clida cargada de aromas les daba en el rostro. La noche con su manto cubra las cosas. Solo se vean los focos de los automviles y las luces de algunas casa esparcidas al borde de la carretera. Antonio le dijo a su ayudante:

.- La carretera estaba muy oscura. Antonio le dio a su ayudante una linterna para que alumbrara la cerradura y as abrirle la puerta al soldado. ser bajaron, abri la puerta de la cava al tiempo que deca:

.- Antonio no se queda conforme, tenia que aclarar el enigma. En sucesivos viajes al llano averiguo que Ezequiel haba prestado su servicio militar en Vega de Aza. Un da antes de vencer su permiso y cuando se dispona a regresar al cuartel, perdi la vida en una ria colectiva entre jvenes del lugar.

.- Cuentan que su ilusin por terminar el servicio militar era tan grande que todava persiste en su intento de llegar a Vega de Aza. Son muchas las personas que lo han llevado y a todas les ocurre lo mismo que a Antonio.

.- Borota con sus calles inclinadas de casitas coloniales, esta sobre un mirador desde donde se divisa Lobatera y Michelena. Su clima es fresco y la bruma envuelve al pueblo casi todo el tiempo. En las noches la niebla es tan espesa que lo cubre todo.

.- Julio necesitaba transitarla de noche y al llegar a donde la carretera se bifurca, la niebla era tan tupida que no vean los contornos de las cosas y mucho menos la carretera. Iba muy despacio, le costaba mucho seguir la marcha, realizaba un gran esfuerzo para ver la va, alumbrada tan solo por los focos de su automvil. Al llegar a la bifurcacin tomo el ramal derecho y freno bruscamente.

.- En el centro de la carretera estaba un hombre corpulento con las piernas abiertas. Vesta a la usanza de la regin, como los campesinos: traje de dril y sobre l una ruana oscura; Calzaba alpargatas y en la cabeza un sombrero. En la boca tenia un tabaco encendido, que en la oscuridad brillaba. Estaba en toda la mitad de la carretera como para interceptar el paso. Con gran temor Julio retrocedi su vehculo y tomo el ramal de la izquierda. En el momento en que iba a apretar el acelerador freno bruscamente. De la orilla de la carretera cayo un corpulento rbol que con estrpito quedo atravesado en la mitad.

.- Ya lo sabia, ya lo sabia!. Muchas personas me han contado del campesino gigante que se atraviesa en la va. No se le puede cruzar solo ni de noche. Si les hubiera hecho caso no habra pasado este mal rato. Acto seguido apret el acelerador carretera abajo como una exhalacin y en pocos minutos estuvo de nuevo en casa.

.- Carmen hablaba animadamente con su prima Nancy. Horas y horas contndose sus cosas. Despus que salieron del internado no se haban encontrado. Conversaban muy quedo para no despertar a la familia. De vez en cuando risas contenida rompan el silencio de la noche.

.- Todas las noches despus de las doce, camina por las calles de Tariba La Mula Maneada. Dicen que tiene las patas amarradas, por eso en lugar de trotar va dando brincos. Nadie la conoce, pero se sabe que recorre las calles. Los vecinos la oyen y ninguno se asoma. Se dice que el que la mire sufrir un maleficio y nadie lo podr curar..... Por eso todos dejamos que continu la marcha....

.- La poblacin de Pregonero, Edo. Tchira fue fundada por Francisco Borja y Mora en 1.727. Enclavada en un valle limita de Norte a Sur con el ro Uribante. Sus otros contornos por boscajes y los cerros El Botaln y San Alejo. Mas all la cadena de montaas. El poblado posee una sola calle larga, casas de bareheque se agrupan alrededor de esta y de la plaza; la iglesia con su pequeo campanario sobresale del conjunto. Originalmente situado en La Poncha.

.- Por sorpresa los indios Uribantes, asaltaban el poblado naciente y destruyeron muchas de sus construcciones. Los pobladores huyeron a los montes vecinos. Otros tomaron la ruta hacia la llanura. Fue tal la sorpresa y desconcierto que no alcanzaron a organizarse para defenderse.

.- Fray Jernimo fue hasta la iglesia, recogi el copn, la custodia y el cliz, los meti en un saco de lienzo y se escondi en la copa de un corpulento rbol del patio. El sol iba en descenso y pronto se borraran las formas y los colores. Espero para dejar a buen recaudo su tesoro y luego huir hacia el llano. l, delgado y gil, acostumbrado a las faenas del campo y a los trabajos duros no le fue difcil trepar al rbol y ubicarse lo mejor posible en lo mas tupido de la enramada. Ya haba previsto esta situacin. Tenia listo un morral con ropa, pan y vino. Espero que se hiciera de noche y desde su atalaya vigilo los movimientos de los indios. Vio como se reunan en la plaza alrededor de una hoguera. Cantaban, beban chicha y danzaban.

.- Fray Jernimo espero a que los invadiera el cansancio y la bebida surtiera su efecto para bajar sigilosamente hasta el ro, surcarlo y luego subir de nuevo hasta el sendero que conduce a la llanura.

.- Se detuvo ante una gran piedra que estaba al borde del camino. A su lado otras menores le servan de soporte. Miro a todos lados y todo estaba en calma, apenas se vean los bultos de las piedras. El ro rumoso corra un poco mas abajo y los rboles agitaban las ramas movidas por la fresca brisa montaera. Se bajo y ato a su mula al tronco de un rbol cercano y con la ayuda de un palo que encontr en el suelo, movi la roca. Esta se deslizo y dejo una pequea hendidura. La corri otro poco y al meter la mano pudo apreciar una cavidad rectangular semejante a un sarcfago. Cuidadosamente envolvi los vasos sagrados con el lienzo y los deposito en la oquedad, luego corri la piedra y la dejo en forma vertical, semejante a un gran menhir. Se hizo la seal de la cruz y cuando iba a tomar el sendero que conduce a las partes mas bajas, en el lugar que hoy llaman El Calvario, fue alcanzado por una flecha. No se haba dado cuenta que un gran grupo de indios lo haba seguido. Cayo al pie de la piedra y su sangre la salpico. Aun pueden apreciarse las manchas. No se sabe dnde lo enterraron.

.- Aos mas tarde corri la noticia que debajo de la gran piedra haba un rico tesoro piedras preciosas y oro. Eran los vasos sagrados que con tanto amor haba guardado all Fray Jernimo. Esta noticia despert la codicia de algunos.

.- Chucho y Juan esperaron que el pueblo durmiera y aprovechando la claridad de la luna se dirigieron al Sur del pueblo. Armados de palas y picos se disponan a profanar la gran piedra. Sus manos sacrlegas empezaron a excavar al pie de la piedra vertical. Poco despus la apuntalaron con unas barras de hierro y se dispusieron a moverla para extraer el tesoro.

.- Cuando estaban cerca, la piedra se movi y amenazo con sepultarlos bajo su peso. A duras penas pudieron sostenerla y dejarla otra vez en su sitio. Cansados y descorazonados abandonaron el lugar. Las primeras luces del alba iluminaban el camino. Se marcharon apesumbrados por no haber tenido el tesoro.

.- La noche siguiente otra vez los dos amigos intentaron apoderarse de los vasos sagrados, pero todo en vano, porque la piedra se les venia encima para aplastarlos, acto seguido volva a su posicin normal. Asustados, Chucho y Juan corrieron hacia el pueblo.

.- Horas mas tarde los que venan de la llanura o los que iban hacia el ro se dieron cuenta que haban intentado sustraer los vasos sagrados. En su huida los amigos olvidaron sus herramientas.

.- Hechos como este se sucedieron muchas veces. Nadie puede explicarse por que la piedra se va hacia el que intenta quitarle su tesoro y amenaza con aplastarlo, luego vuelve a su posicin habitual.

.- El pueblo estaba de fiesta. La gente del lugar lucia sus mejores atuendos para asistir a la misa solemne en honor de la patrona. Un grupo de jvenes charlaba alegremente a un lado de la plaza.

.- Quedaron silenciosos, indiferentes al bullicio del pueblo en fiestas, los ventorrillos, los juegos de envite y azar, el parque de atracciones mecnicas, la gente que se agolpaba para ver la procesin. Ellos permanecan impasibles. Seguan conversando. Pancho no escuchaba los comentarios de sus amigos. Pensaba en la forma de enfrentarse al toro. Alto, delgado gil y joven, haba probado muchas veces la tienta en corrales del matadero y en las haciendas de sus amigos. Su valenta y donaire lo hubiera llevado muy lejos si sus padres se lo hubieran permitido. Trabajaba y estudiaba y no le quedaba mucho tiempo para esos menesteres, pero....maana seria rico y seguira su vocacin, seria famoso.

.- Por su parte El Chinchurria estaba en similares cavilaciones. Esperara a que finalizara la corrida y hablara con el triunfador de la tarde. Iran los dos en la noche y toreara al Candela, luego, repartira los doblones.

.- Tarde de sol, arena y alegra en los tendidos de la plaza improvisada. Arte y valenta, gracia y emocin en la tarde taribense. El triunfador Paquito dio vueltas al ruedo mostrando sus trofeos ante las ovaciones de los aficionados.

.- La hacienda de los Martnez estaba situada en las cercanas de Tariba. Amplio valle dedicado al pastoreo, rodeado de frondosos rboles. Mas all una pequea quebrada surta de agua la hacienda. Al fondo las montaas.

.- Un viejo saman sobresala entre el grupo de rboles. Frondoso y corpulento extenda sus ramas en todas direcciones, bajo ellas, apenas se coloca unos rayos de luz.

.- Pancho llego jadeante. Los tres kilmetros hasta la hacienda los haba hecho corriendo. Se sent a descansar en una piedra cercana a las races del saman. El silencio, la brisa fresca que mova las ramas de los rboles, los suaves rayos de luna, y sobre todo, la soledad, lo hicieron estremecerse. A lo lejos en la casa grande dorman sus habitantes y de vez en cuando ladraba un perro.

.- Desdoblo con mucho cuidado su raido capote. De pronto sinti ruido. Rpidamente extendi el capote y se dispuso a jugar su suerte. Quedo atnito: cruzando el valle venia un hermoso toro cobrizo que con los rayos de la luna pareca despedir fuego. No caba duda, era l.

.- Lo espero con el capote extendido, dispuesto a sacarle lances, lo hara con arte. Se acerco, el junto los pies y extendi los brazos sin moverse del sitio. Adorno con el capote una manoletina, y, cuando se dispona a sacar el segundo lance....perdi la nocin del tiempo.....

.- Y efectivamente, un toro de ojos centellantes, de piel brillante y cobriza, se acercaba vertiginosamente. Paquito extendi rpidamente su capote, para un torero como el seria muy fcil adornarse con un flamante capote y hacer dos lances.

.- Con garbo movi el capote como en sus mejores tardes. Un lance por chicuelinas perfecto y torero, y cuando iba a dar el segundo, se le enredo el capote y cayo al suelo. El Chinchurria miro despavorido. El fulgor de los ojos del toro lo petrificaron. La bestia desapareci. Sobrecogido de terror, El Chinchurria llamo a Paquito y corrieron hacia la salida de la hacienda. En su carrera tropezaron con Pacho que grito asustado al despertarse de su desmayo. Los tres corrieron hasta llegar al pueblo. Jadeantes sudorosos y asustados se sentaron en un banco de la plaza. Mudos y plidos no podan hablar de miedo. Aun vean la figura corpulenta y cobriza del toro de candela, pareca como si los ojos del toro aun estuvieran lanzando llamaradas.

.- Con el tiempo la leyenda del Toro de Candela se fue olvidando. No sabemos que le ocurri al saman y si todava conserva entre sus races la paila con los doblones de oro guardados celosamente por el Toro de Candela.

.- Comenzaba a caer la tarde. Los rayos de sol se perdan entre nubes y montaas. La niebla empezaba a descender sobre el pramo de El Zumbador. Las casas, los rboles y las montaas, comenzaban a desdibujarse.

.- Don Cipriano calzo botas altas, se abrocho su ruano de lana y se puso el sombrero, seguidamente monto su briosa mula y se dispuso a transitar por la Carretera Trasandina desde El Zumbador a Mesa de Aura. No gustaba de viajar de noche, pero si apuraba un poco el trote llegara temprano a su hogar. A pesar de la niebla aun se vea la estrecha faja de la carretera. Comenz el descenso.

.- Estaba llegando a El Palmar. Record que en varias ocasiones haba visto un hombre al borde de la carretera, pero nunca hizo caso; sin embargo las conversaciones de sus amigos referentes al hombre de la carretera lo hicieron reflexionar. No saban de quien se trataba ni que hacia en las noches a un lado de la carretera. Posiblemente era un lugareo trasnochador que curioso vea pasar a los viajeros. Efectivamente, all estaba el hombre a la derecha, debajo de un rbol. Vesta como los campesinos de la regin y nada raro o al menos aparentemente mostraba su presencia. Don Cipriano acelera el trote y con un Buenas noches nos d Dios!, Murmurando entre dientes, se perdi en la lejana.

.-Entro en la caldeada cocina y poco despus saboreaba una mazamorra de maz con cuajada. Los alimentos y el calor del fogn le quitaron el fro. Se despojo de la ruana y converso con sus hijos. Intrigado dijo:

.- A la maana siguiente despus de saborear una pizca con arepas de trigo, salieron en sus mulas don Cipriano y sus tres hijos. Llevaban en sus alforjas las herramientas necesarias para excavar. Llegaron a El Palmar cuando el sol empezaba a calentar. Buscaron el rbol donde sala aparecer el hombre y al hallarlo, en un rellano entre la carretera y el precipicio, comenzaron con las palas y los picos a excavar.

.- Levantaron varios metros de tierra. De vez en cuando golpeaban con un barretn y escuchaban el sonido. Al cabo de varias horas de trabajo cuando ya pareca que su esfuerzo era intil, tropezaron con una cosa dura a varios metros de profundidad. Sacaron mas tierra y con cuidado fueron bordeando el objeto. Luego de un gran esfuerzo quedo al descubierto un enorme cofre de madera de roble. Emocionados descorrieron los herrumbrosos cerrojos, levantaron la tapa y dentro, estaba un bulto envuelto en paos amarillentos. El arca que estaba toda forrada de cobre se haba conservado seca. Ninguno se atreva a levantar los paos, hasta que don Cipriano dijo:

.- El ro Uribante baja por entre peascos y precipicios. Agrestes montaas lo circundan y una verde y tupida vegetacin lo cubre todo. Sus aguas fras y lmpidas bajan cantarinas de la montaa hasta llegar al llano. Esas aguas rpidas pasan cerca de La Florida por debajo de un puente encantado. Este es el puente de La Urbina.

.- Cuentan que en poca remota haba una mujer muy bella y rica de apellido Urbina. Al quedar viuda su fama se extendi por la comarca. Dicen que sus atributos femeninos llamaban la atencin y cautivaban a los hombres. Era tan rica que cuando viajaba no pagaba posada sino que compraba el local donde iba a pernoctar. Viajaba constantemente y siempre adquira su alojamiento aunque fuera solo por unas horas. Se la conoca desde La Florida a Pregonero, y desde all hasta El Llano. En sus viajes dejaba siempre a su alrededor una estela de misterio y fantasa. Adems de su riqueza se le atribuyan poderes mgicos, cuentan que muchos hombres sucumbieron victimas de ellos.

.- Encanto el puente de La Urbina, pero sus encantos no son estables. Dicen que unas vedes cuando cae la tarde y los rayos del sol apenas alumbran el puente, este reluce como si fuera de oro y son muchas las personas que se han frotado los ojos creyendo que estaban soando. El puente para ellos en esos momentos era de oro. Luego, al acercarse han visto que el resplandor ha desaparecido y todo esta normal.

.- Otras veces vieron gran cantidad de peces debajo del puente. Cuando los pescadores van contentos a echar sus atarrayas se encuentran con que salen vacas a pesar de que ven cardmenes de todos los tamaos. Descorazonados abandonan el lugar.

.- Dicen que muchas personas que van para La Florida, al llegar al puente de la Urbina, encuentran que este ha desaparecido y tienen que atravesar el ro de aguas tumultuosas. A otra gente le ha ocurrido lo contrario, pasan el puente y al mirar hacia atrs no lo encuentran, no se explican como ellos lo pasaron si ha desaparecido.

.- Comentan los habitantes de La Florida que la poderosa Urbina antes de marcharse para otra regin deja encantado el puente, por eso se respira esa atmsfera de misterio a su alrededor. Dejo dicho antes de partir que solo se quitara el encantamiento del puente cuando un sacerdote nativo de La Florida y de apellido Urbina, bendijese y rociara el puente con agua bendita. Esto aun no se ha realizado y all continua el puente de La Urbina, con sus encantos, ante un paisaje agreste y cautivador.

.- A pocos kilmetros de la ciudad de San Cristbal se encuentra un hermoso salto de agua: El chorro del Indio. Baja de una montaa en numerosos chorros de agua cristalina. Dicen que viene de una laguna encantada. Muchos han intentado visitarla. Algunos han regresado despus de muchas penurias, otros han desaparecido para siempre.

.- El agua salta cantarina por una pared vertical de roca. En algunos de sus salientes crecen matorrales y helechos. La mayora de las piedras estn cubiertas de musgo. Las gotas de agua al caer reflejan los colores del iris y ofrecen un espectculo encantador. El agua en su descenso corre entre enormes piedras y forma numerosos pozos en donde en das soleados y festivos los habitantes de los alrededores se baan y disfrutan de sus aguas fras y lmpidas. Luego, estas corren rumorosas entre piedras buscando siempre en descenso, el camino de la llanura.

.- Por estos parajes agrestes muy pocas viviendas se encuentran. Solo frente a la salida de las aguas hacia el llano en la quebrada La India, se encuentra un bar amplio, que en los fines de semana se llena de bullicio. Debajo de l, como en un stano, esta la vivienda familiar, casi siempre deshabitada.

.- Durante el da realizaron la mudanza. En la tarde doa Rosario estaba sentada a la puerta contemplando el paisaje cuando vio bajar por el camino que desciende del chorro a un viejito encorvado, de cabellos y barba grises. Caminaba despacio apoyndose en un bastn. Su figura pulcra y diminuta inspiraba respeto y cario.

.- Venda su casa y negocio y vyanse para otra parte. Si algn mal les sucede no digan que no les advert. - Y el anciano sigui hablando-. En las noches todo cobra movimiento y vida. El agua del chorro se vuelve resplandeciente, el que la mira pierde la razn. Este lugar esta encantado.

.- Los siguientes das fueron de mucha actividad en el bar. En la noche caan rendidos por el cansancio. Entre sueos escuchaban msica y voces, tampoco hicieron caso, aunque doa Rosario pensaba en las palabras del viejito.

.- A la cuarta noche despertaron con los ruidos. En la parte superior de la casa que corresponda al bar se oan pasos como de gente que bailaba, risas, voces y msica, como si hubiera muchas personas disfrutando de un da de fiesta. Hasta la rockola dejaba or sus canciones. Ninguno de los cuatros se atrevi a levantarse. Don Teodoro no le hizo mucho caso, crey que era producto de su imaginacin, sueos al fin y al cabo. Manuel tampoco le presto mucha atencin, estaba muy cansado. Doa Rosario atemorizada recordaba las palabras del anciano, pero no se atreva a moverse. Joseito crey soar, pero, al despertarse sinti curiosidad y decidi subir al bar para averiguar la causa de la fiesta. Se visti y subi las escaleras. Al llegar el se apagaron las luces, las risas y las voces. Miro al frente. El Chorro del Indio resplandeca y el agua al caer produca melodiosa msica, como si las gotas entonaron una magnifica sinfona.

.- Atrado por esa msica tomo el sendero que conduce cerro arriba hacia la cascada. Cada vez la msica era mas fuerte y la luz ms intensa. Como lluvia de oro y piedras preciosas el agua se deslizaba desde la cima. No pudo mas, la luz era encegadora y cerro los ojos.

.- Apenas amaneci doa Rosario se levanto nerviosa, llamo a su marido y a sus hijos dispuesta a decirles que vendieran al negocio y se fueran a vivir a otra parte. Joseito no atendi a su llamado. Fue a su cama y la encontr vaca, lo llamo por toda la casa en vano. Tampoco estaban en los alrededores.

.- Doa Rosario aterrorizada se dio cuenta de que su hijo menor haba perdido la razn. Llevaron a Joseito al medico, este no identifico su enfermedad. Luego a otro, y a otro. Ninguno diagnosticaba su extrao mal.

.- Quizs el geniecillo de las aguas, continu aparecindose en forma de viejecillo para advertir a las gentes que no osen interrumpir en la noche el encanto de la cascada.

.- Un ingeniero recin graduado llegado de la capital supervisa unas obras de ensanchamiento de la red de cloacas, como tambin la nueva acometida de aguas de la ciudad de La Grita. Observa con curiosidad que en una calle orientada de Norte a Sur las excavaciones son casi superficiales. Cuando llama la atencin al capataz le contesta que tiene que ser as por miedo a tocar la viga de oro.

.- Mi padre me contaba que con el terremoto de 1.810, se abri una zanja que corre la ciudad de Norte a Sur. Esa fisura bloquea algunas calles y para comunicarlas tuvieron que construir algunos puentes. Pues bien, paralela a esta zanja, en las profundidades de la tierra existe una enorme viga de oro, que al igual de la falla, viene de la parte alta, quizs desde la laguna Grande. Los gritenses tenemos que estar vigilantes para que nadie intente, movido por la codicia, llegar hasta la gran viga de oro. Por eso, cuando se hacen obras como esta, o se excava para hacer algn edificio estamos pendientes, no queremos que nadie la encuentre.

.- Dicen que el da que se toque la viga de oro La Grita se sacudir y ser ms estruendoso y terrible que en 1.810. Todo se destruir y no quedara nadie para contarlo. Simultneamente la Laguna Grande se desbordara y sus aguas caern sobre la ciudad del Espritu Santo y arrasaran con todo.

.- En el corredor del amplio patio colonial conversbamos con nuestros anfitriones. Pasbamos unos das de descanso en casa de nuestros compadres en Seboruco. Una casa antigua, espaciosa, con un patio en el centro lleno de platas y flores. Esa noche todas las esencias de rosas, claveles, jazmines, perfumaban la casona. Los techos de aleros curvos dejaban ver sus helechos y musgos. El aire tibio y difano surcado apenas levemente por algunas lucecillas de cocuyos, que como mnimas constelaciones cruzaban el aire. Hacia el patio como una enorme mole oscura, la sombra del cerro de San Diego.

.- Mientras nos mecamos perezosamente y recordbamos la vida en el pueblo: costumbres, personajes, acontecimientos, leyendas aborgenes; una luz s prendi en el cerro y pregunte:

.- Dicen que es una viga de oro. Es una vieja leyenda india: dicen que los indios dejaron el cerro encantado y en las noches de verano, as como hoy, estrelladas y en cuarto menguante, sale una viga de oro dejada por los indios para iluminar el pueblo.

.- El feraz valle dormita entre montaas y brumas, de pronto, un repiqueo alegre llega hasta todos los rincones. De sus casas salen aprisa todos los moradores y se dirigen a la iglesia. Hoy estn de fiesta, ha sido creada la parroquia de San Pedro de Seboruco, es un 14 de Marzo de 1.869.

.- Despus de la celebracin renen lo necesario para encargar una imagen que presidir el Altar Mayor. Traern a la Divina Pastora y ella ser su patrona. El prroco har las diligencias para ello y escribe a la pennsula para encargar la imagen de acuerdo a sus intereses. Un emisario se dirige hasta Puerto Cabello, a la compaa Guipuzcoana, donde deposita carta y dinero en espera del prximo galen espaol. Los pobladores de Seboruco siguen cultivando sus tierras y el poblado es cada vez ms grande y prospero. Esperando a su patrona ha pasado mucho tiempo.

.- Un da tienen noticias de que en los depsitos de la Compaa Guipuzcoana estn dos cajas de madera con imgenes. Inmediatamente se organiza un grupo de jvenes que ira a recoger la patrona y trasladarla del puerto hacia Seboruco. Al llegar a los depsitos y presentar los documentos encuentran dos enormes cajas de madera exactamente iguales. Preguntan cul es la de ellos y muy contentos emprenden el camino de regreso hacia la montaa. Despus de varias jornadas por valles, ros y montaas, llega un amanecer a Seboruco. Al escuchar el ruido de los cascos todo el pueblo se levanta alborozado. Las campanas comunican a los mas alejados que algo extraordinario esta ocurriendo y poco a poco la plaza de la iglesia se va llenando. Todos: jvenes, nios y ancianos, desean ver a su patrona.

.- Descargan la caja y la van despojando de las cuerdas que la amarran y van quitando las tablas hasta abrir la parte superior. Extraen la virutilla, desenvuelven los papeles que la cubren y sacan con cuidado la imagen de la caja, luego, la depositan en un escaln del atrio.

.- Interrogantes miraron al prroco y este confundido no sabia que decir. Cuando hubo pasado el desconcierto pidi informacin a los jvenes que transportaron la imagen y al saber que venia otra del mismo para Santa Rosa, una poblacin cercana a Barquisimeto, supuso que haba un cambio y hablo as a los feligreses:

.- Queridos hermanos: En l envi de Espaa llegaron dos cajas iguales, una para Santa Rosa y otra para Seboruco. Una contena la imagen de la Divina Pastora y la otra la de Santa Rosa de Lima. Por un error se cambiaron las cajas y la Divina Pastora viaja para Santa Rosa y Santa Rosa de Lima llega a Seboruco. Procedamos a embalar la imagen, llevmosla a Santa Rosa y all cambiesmola por la nuestra.

.- En un pequeo valle se acuna la aldea Borriqueros. El clima fresco y la tierra frtil son propicios para el cultivo del caf, frutas y hortalizas. Sus gentes laboriosas, sencillas, honestas y piadosas viven en armona con la naturaleza. Las montaas y campos estn siempre verdes y ros cantarines riegan los prados.

.- Un da lluvioso y fro, Bernab y su familia trabajaron en los cafetales de su hacienda y se disponan a recogerse. El mozo, que era mudo de nacimiento, hizo seas a sus hermanos para que se retiraran, que l cortara la lea para el hogar. Se dirigi a un extremo del corredor de la casa donde tenan depositados los troncos y tablas. Era un muchacho alto y fornido de manos anchas y callosas, manos generosas de campesino, manos que cultivaban la tierra con cario. Joven virtuoso y recto, fiel con sus amigos y amoroso con su familia. Atento y servicial, dispuesto siempre a ayudar a sus semejantes.

.- Bernab escogi unas maderas y troncos secos y los saco al patio para picarlos. El montn de lea suficiente iba creciendo y pronto terminara su tarea, con l tendra lea suficiente para alimentar el fogn durante varios das. Descanso un rato, mira el cielo gris y vio nubarrones que se acercaban impulsados por la brisa vespertina. pens:

.- Que raro!. Por que tiene esta imagen?, Que yo recuerde esta madera no tenia nada pintado. La aparto para un lado y termino de cortar la lea. Amarro todo con una cuerda y la arrastro hasta la cocina. Dejo el hacha en el lugar acostumbrado y llamo por seas a sus hermanos; les mostraba la tabla. Todos miraban la imagen borrosa. Comentaron:

.- Bernab deca que s la cabeza. Limpio con un trapo la tabla y la coloco en una repisa para que todos la vieran, luego los invita a rezar el santo Rosario. Toda la familia reza con gran devocin.

.- A partir de entonces siempre que Bernab sala al campo pasaba por delante de la imagen y le rezaba un Ave Maria o le hablaba con el pensamiento. Al regreso de sus faenas traa flores que colocaba delante de la imagen. deca:

.- Todos los das Bernab le colocaba flores frescas: lirios, calas, rosas, claveles y miosotis. La imagen venerada por los Chvez iba tomando forma y color. Poco a poco sus lneas se iban perfilando y los colores iban surgiendo. Pareca que las manos magistrales de Fray Anglico se posaran en la tabla para darle vida.

.- La Virgen de la tabla la conocieron todos los vecinos de Borriqueros y acudan a ella para rezarle con fe y respecto. Por ese tiempo visito la regin un obispo perteneciente al arzobispado de Mrida: Monseor Rafael Lasso de la Vega. Bernab y sus hermanos le presentaron la tabla y l desconoci la imagen.

.- Aos mas tarde Bernab, en su lecho de enfermo, poco antes de morir, encomend a su hermano Tadeo el cuidado de la tabla. Este conservo con celo el preciosos tesoro legado por su hermano. Da a da la devocin a la Virgen aumentaba en la aldea.

.- De nuevo un obispo de Mrida visita a Borriqueros y como aos atrs, presentaron la tabla de la Virgen a Monseor Jos Vicente de Unda. Tadeo le cont la historia de la tabla y de como l haba continuado el culto a la Virgen por encargo de su hermano Bernab. El obispo revisa minuciosamente la tabla y reconoci la imagen de la Virgen del Carmen. Recomend que la cuidara con respeto y veneracin.

.- Pasaron mas de cuarenta aos. La devocin a la Virgen del Carmen iba creciendo y la casa de los Chvez resultaba pequea para acoger a todos los que venan a venerarla. Por aquellos das recibieron la visita pastoral de Monseor Juan Hilario Bosset. Tadeo y sus amigos Pedro y Santiago fueron a presentarles la tabla al obispo y le dijeron.

.- Ilustrsimo Seor, aun tiene la tabla con la imagen de Nuestra Seora del Carmen. La halla mi hermano Bernab cuando iba a cortar lea. Su imagen era borrosa, ahora tiene forma y colorido.

.- Concedido. Debe levantarse la capilla en el mismo lugar en que Bernab la encontr y ser lo suficientemente grande como para que en ella se pueda celebrar el santo Misterio de la Eucarista.

.- Hoy da esta simptica aldea cercana a Cordero, tiene una capilla donde se le rinde culto a la Virgen del Carmen. A ella acuden sus piadosas gentes, que en su honor cambiaron el nombre de Borriqueros por Aldea Monte Carmelo.

.- Un valle frtil de ricos y abundantes pastos, de tierras de sembrado dedicadas a las hortalizas, caa de azcar, trigo y frutos menores, famosas por el caimito y el guineo cobrero. En El Cobre todo es verdor, armona, trabajo y prosperidad. Sus calles inclinadas de casas coloniales de ventanas de hierro forjado, de patios plenos de flores y de huertos abundantes, alojan gente laboriosa. En su ro El Valle, numerosos molinos mueven el trigo recogido en las alturas. Varias plantas elctricas mueven las industrias y dan luz al pueblo que aun se alumbra con velas y candiles de carburo. Por dondequiera que se pose la vista hay verdor, belleza y armona; en este laboriosos valle la gente vive feliz, hasta que un da......

.- Estaban recogiendo la cosecha. Era viernes veintisiete de Noviembre de mil novecientos cuarenta y dos despus de un intenso sol luminoso y radiante la tarde empez a cubrirse de nubes y al seis cayo una leve llovizna. Poco a poco las nubes fueron oscureciendo y cerca de las ocho de la noche una negra y espesa nube cubra el pueblo. La suave lluvia fue aumentando hasta convertirse en torrencial aguacero que amenazaba inundar el frtil valle. De los cerros El Duque, Santa Elena y Crdenas, rodaba el agua vertiginosamente hasta llegar al valle llevando consigo todo lo que encontraba a su paso. Las quebradas El Rincn, La Vieja y El Playn, as como el Callejn de La Vega, desde sus cabeceras se hincharon, se desbordaron y a gran velocidad inundaron el valle. Aguas devastadoras que amenazaban destruir el pueblo.

.- A las ocho de la noche arrecio la tormenta, truenos y relmpagos sacudieron el pueblo antes feliz y armonioso. Las centellas como culebras de diez cabezas surcaban los aires en todas direcciones iluminando el panorama. Algunas caan a tierra dejando profundas cicatrices. El estruendo de los truenos sacuda las casas que con la arremetida de las aguas sin control amenazaban desplomarse. Todo era desconcierto, estrpito, ruido ensordecedor de las aguas que bajaban violentamente de la montaa. El ro El Valle antes manso y tranquilo, bajaba rugiendo y salindose de sus riberas. La turbulencia de las aguas llega a la Calle real y la cubri de punta a punta hasta chocar con las aguas que venan de la quebrada El Rincn. Choque violento de fuerzas encontradas, de enormes torbellinos que lo arrastraban todo. La Calle de Atrs fue desbastada por completo; desaparecieron casa, muebles y personas; todo fue arrastrado por las incontrolables y tenebrosas aguas. El cementerio fue removido hasta sus cimientos y los huesos y cadveres sacados de sus sepulturas para llevarlos quien sabe a donde. En la Calle Real el agua subi hasta ochenta centmetros del suelo, todas las casa del pueblo se inundaron, nada estuvo a salvo. Las familias asustadas rezaban a la Virgen de Carmen y al Santo Cristo de La Grita, nadie poda ni entrar ni salir de las casas.

.- A las ocho y quince amaino la tempestad y lentamente el nivel de las aguas comenz a descender dejando por todas partes desolacin y ruina. Mas adelante se supo que esta terrible tempestad fue ocasionada por una tromba marina que descargo sus aguas entre Los Mirtos y Mangaria; Mesa de Aura; Venegara y La Vega.

.- Noche terrible para los cobreros, noche de angustia, de vigilia y de oracin, de incertidumbre. Con el amanecer los supervisores encontraron una ciudad en ruinas, llena de lodo y con cientos de habitantes ahogados y desaparecidos. En las calles hallaron enormes brechas ocasionadas por los rayos al precipitarse a tierra, enormes piedras, peces de mar, muebles, ramas, palos, huesos, cadveres, y en fin una amalgama impresionante.

.- Todos corran a saber de sus familiares y si los encontraban vivos la alegra y los gritos eran indescriptibles, contrastando con el llanto y los lamentos de los que haban perdido a sus seres queridos.

.- Como es natural la que menos sufri fue la parte alta. De la baja no quedo nada mas que barro, escombros y bajo ellos muchos de sus moradores. Otros perecieron aplastados por las piedras o ahogados.

.- Con la luz del da y una vez llegada la calma, se organizaron para socorrer a los mas afectados, a los enfermos, a los heridos y enterrar a los muertos. Los que sobrevivieron quisieron darle gracias a la Virgen del Carmen por haberlos conservado con vida y fueron a su capilla para ofrecerles una misa en accin de gracias. Si hubiera durado mas la tempestad o si la descarga de la tromba marina hubiera sido toda sobre un mismo punto no hubiera quedado nadie para contarlo. Sin duda se haban apiadado de ellos y escuchado sus oraciones.

.- Asistieron con gran devocin a las celebraciones y al final de la misa, cuando el sacerdote inicio el canto a la Virgen Salve Reina, todos los ojos se fijaron en la Virgen del Carmen, iluminada por la luz de los cirios dejaba ver su manto lleno de barro. Todos pensaron:

.- Si esta en lo alto y hasta all no ha llegado las aguas, como ha podido llenarse el manto de lodo?. Acaso estuvo socorriendo a los damnificados?. O gracias a ella no se destruyo totalmente el poblado?. Y la Virgen del Carmen sigue siendo venerada por todos los cobreros, a ella acuden con gratitud y devocin.






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